
REAL MADRID
Los blancos se reencuentran con la victoria en casa ante el colista.
Una vez más los menos habituales fueron importantísimos para sacar adelante el encuentro con Procida (12 pts), Len (12 pts) y sobre todo Kramer (22 pts, 6/9 en T3) como los más destacados. Sin embargo, el partido se manejaba en un tanteo más o menos ajustado hasta que llegó Trey Lyles. El canadiense dio un vuelco a la dinámica con unos minutos soberbios, 15 puntos en apenas 18:31.
En el aspecto negativo, incompresible el número de pérdidas del equipo, la mayoría ni siquiera forzadas por Granada. Hasta un total de 19 posesiones perdidas. Aunque fuera de casa es complicado encontrar la victoria, al menos la constante del Movistar Arena se mantiene.
El partido fue un escenario perfecto para los menos habituales, de la misma forma que lo fue el de la semana pasada frente a Zaragoza. Es por eso que Procida salió con una marcha más respecto al resto de compañeros. El Movistar Arena tiene ganas de ver crecer al italiano y recompensaba sus acciones con sonoros aplausos, acabó con 7 puntos (2/3 en T3) en 7 minutos. Granada sin embargo mantuvo el ritmo a los fogonazos madridistas, acabando a cinco puntos el primer asalto.
El desequilibrio de Jassel Pérez unido a un breve estancamiento del ritmo ofensivo madridista hizo que los granadinos se colocasen a dos puntos. La entrada de Len le dio al equipo un abanico de posibilidades a ambos lados de la cancha que al menos sirvió para esclarecer el ritmo del encuentro a pesar de las imprecisiones seguían ahí. Pérdidas y más pérdidas, hasta un total de 13 en el segundo cuarto entre ambos equipos. Además, pérdidas sin forzar, pases que no iban a ningún sitio o penetraciones hacia donde estaba todo colapsado. Todo eso provocó un primer acto de escueto nivel anotador con ligera ventaja merengue (40-36).
Si todo ese mal trago de la primera mitad era para que se reservasen fuerzas para disfrutar con Trey Lyles más tarde… Estaba justificado. Sensacional el canadiense con un tramo a un nivel estratosférico, 10 puntos en apenas dos minutos con póster y triples incluidos. Alex Len fue la contraparte perfecta a la estética de Trey, ejerciendo como 5 dominante y tosco en pintura. El ucraniano se marchaba entre aplausos para dar entrada a Izan. La inercia que cogió el equipo gracias al talento del 0, se aprovechó para sacar un cuarto con 12 puntos de diferencia y encarar el último a 16 de distancia.
Esa ventaja provocó una relajación quizá demasiado exagerada en el equipo blanco que veía como Granada iba recortando poco a poco. El enfado de Scariolo llegó a 4 minutos para el final con los andaluces a once puntos. Surtió efecto, tres triples seguidos devolvieron la sonrisa al equipo y la grada, especialmente al ver los anotadores. Kramer y Procida fueron los artilleros desde más allá del arco, ambos cuajando un gran partido aprovechando sus minutos. El alemán hizo su mejor partido con la camiseta blanca, especial porque lo hizo ante su ex-equipo.