
Yasser Bakhsh/Getty Images
El Real Madrid mostró una clara mejora en su juego, pero no logró que se reflejara en un premio final. Raphinha fue el hombre clave para que su equipo se llevase el título.
El Real Madrid y el FC Barcelona se daban cita una vez más en el imponente estadio Rey Abdullah de Yeda –con una capacidad para más de 60.000 personas– para disputar la final de la Supercopa de España. Nuevamente, un Clásico que se ha convertido en tradición en el arranque de cada temporada. La expectación era máxima en Arabia Saudí. En las gradas, el apoyo se volcaba claramente del lado madridista.
Los blancos llegaban tras vencer por 1-2 al Atlético de Madrid. Fede Valverde y Rodrygo Goes fueron los encargados de decantar la balanza para los merengues. Por su parte, el combinado de Hansi Flick afrontaba este encuentro después de vapulear al Athletic Club con una manita. Se pasearon. Finiquitaron dicho partido en un abrir y cerrar de ojos.
Desde que la Supercopa de España cruzó fronteras y se instaló en el país de Oriente Medio, el Clásico ha añadido un nuevo capítulo lejos de casa. Cuatro veces se han medido Barça y Real Madrid en territorio saudí por este título, con un balance completamente equitativo: dos triunfos para los azulgranas y dos para el conjunto blanco. Un pulso sin dueño que avivaba el fuego de la rivalidad a este reencuentro.
La novedad principal iba a estar en el once titular del Real Madrid: Kylian Mbappé arrancaba desde el banquillo. No estaba al 100% y Gonzalo se mantenía en la alineación. Otro que no saltaba al verde de inicio era Rüdiger, que decidió no forzar. Dean Huijsen se situaba junto a Asencio en el eje de la línea defensiva.
Ritmo lento en los compases iniciales del encuentro para ser una final. El calor y la humedad de Arabia, factores clave en ese sentido. Xabi Alonso soprendió, o no tanto, con Tchouaméni como central. Vía libre para Valverde y Carreras en los carriles. En el 13′, el Real Madrid se apuntó la primera ocasión clara. Vinícius le pasó por el lado a Koundé, como si del superhéroe Flash se tratase, para pisar área rival y plantarse cara a cara con Joan García. Completamente solo, pero el guardameta blocó el disparo raso del brasileño.
Posteriormente, Raphinha avisó con un zurdazo que le salió algo centrado. Tarea fácil para Courtois. Máxima igualdad durante la primera media hora, donde tocaba la pausa de hidratación. El FC Barcelona acumulaba el mayor porcentaje de posesión (77%), aunque no generaba mayor peligro al Real Madrid. Tras el ‘coolling break’, Gonzalo firmó la segunda gran oportunidad de la noche. Se coló a la espalda de la zaga azulgrana, sin embargo se precipitó con una definición blanda.
Si los de Xabi Alonso podían haber inaugurado el marcador sin ningún problema, el Barça no se iba a quedar atrás. El ’11’ culé no perdonó. Una perdida en el centro del campo del club blanco permitió al equipo catalán armar una jugada que sirvió para establecer el primer tanto del partido. Una gran incursión de Raphinha, que desafió a Tchouaméni, y se inventó un zurdazo cruzado para batir al portero belga.
A partir de ese momento, nadie se esperaba el final de la primera mitad. No apto para cardiacos. Primero fue Vinícius. Gracias a una acción ‘maradoniana’, con caño incluido a Koundé y recorte a Cubarsí, puso las tablas. Le hizo un traje al defensor francés. No había mejor manera de reivindicarse. Sin poder pestañear, Lewandowski fue el encargado de dar un golpe sobre la mesa: definió a las mil maravillas con una vaselina exquisita. Todo precedido de un pase filtrado de Pedri. Y al final, Gonzalo decidió que no se podían marchar al descanso con un resultado adverso. En un córner, que en primera instancia remató Huijsen, el canterano metió la pierna tras un rechace. Larguero y gol. Estreno goleador en un Clásico. Así finalizaba el primer asalto. Final de infarto. Tres zarpazos en el tiempo extra.

El inicio de los segundos cuarenta y cinco minutos no defraudó, ya que se vivió mucha intensidad y un ritmo frenético. Vini Jr. probó suerte con un latigazo desde la frontal del área, pero se topó con la parada abajo de Joan García, quien evitó el gol. Rozó el doblete. Sin duda, una versión excepcional la que estaba mostrando el de São Gonçalo. Saltaban chispas. Además, una patada a destiempo de Asencio generó una pequeña tangana sobre el 57′ de encuentro. Valverde propició un empujón a Raphinha, lo que hizo que Munuera Montero le amonestara con cartulina amarilla. Precisamente, el charrúa pidió el cambio, y Güler ingresó en su lugar en el minuto 67.
A continuación, Courtois salvó a sus compañeros con una atajada propia de un portero de balonmano, a remate de Lamine. El Real Madrid estaba defendiendo muy atrás, y le acabó pasando factura. Raphinha recibió al borde del área y proyectó un disparo que desvió Asencio, terminando por sorprender al arquero madridista.
Xabi Alonso trató de reaccionar, moviendo el avispero. Por ello, dio entrada a la bestia: Kylian Mbappé. Los blancos insistían e insistían, pero sin novedades reseñables. Ya en el tiempo de añadido, De Jong se marchó a la calle porque realizó una entrada temeraria con los tacos por delante a Mbappé. Carreras y Asencio desperdiciaron dos ocasiones clarísimas para llevar el partido a los penaltis. El FC Barcelona conseguía su 16ª Supercopa de España.

Ficha técnica:
Real Madrid: Courtois; Valverde (Güler 68′), Asencio, Huijsen (Alaba 76′), Carreras; Tchouaméni, Bellingham, Camavinga (Ceballos 82′); Vinícius (Mastantuono 82′), Gonzalo (Mbappé 76′) y Rodrygo.
FC Barcelona: Joan García, Koundé, Cubarsí, Eric (Gerard Martín 83′), Balde; Pedri, De Jong; Lamine Yamal, Fermín (Dani Olmo 66′), Raphinha (Rashford 83′); Lewandowski (Ferran 66′).
Goles: Raphinha (36′), Vinícius (45’+2), Lewandowski (45’+4), Gonzalo (45’+6), Raphinha (76′).
Árbitro: Munuera Montero.
Estadio: King Abdullah Sports City.