César Gelabert es un futbolista de primer año de juvenil que no forma parte del Juvenil A de Guti ni del Juvenil C de Álvaro Benito. Es posible que su equipo, el Juvenil B, esté más desatendido por los focos mediáticos. No obstante, la realidad es palmaria, el conjunto dirigido por Daniel Poyatos es líder de Nacional y no conoce la derrota. Además, es un equipo en progresión que cada vez es capaz de jugar a un alto ritmo con una gran regularidad.

De todas sus figuras quiero destacar a César Gelabert, un jugador palentino de 16 años (en octubre cumple 17, lo que avala su precocidad) cuyo entrenador lo sitúa como volante por la banda izquierda. El club apuesta fuerte por un futbolista que es titular indiscutible y que disputa una categoría en la que debe enfrentarse a futbolistas con 3-4 años más.

César es un jugador distinto. Para empezar porque es de Palencia. Salvo Landáburu, Luis Sierra y el actual Sergio Asenjo no se me ocurren muchos futbolistas que se hayan granjeado fama en nuestra liga siendo naturales de esa provincia. Por otro lado, y ya si nos centramos en sus características futbolísticas, César es el goleador del equipo con 17 tantos y eso que, salvo ocasión esporádica, no ejerce de delantero centro. Es un futbolista de banda con una brillante capacidad técnica que le lleva a realizar controles orientados con ambas piernas que le permiten ser muy vertical e impedir que las defensas basculen con éxito. Si un cambio de orientación es certero y llega a sus pies el lateral se sentirá totalmente superado.

Pese a su edad mide 1,81, pero, lo primero que debemos resaltar de su fútbol es su calidad y ligereza. El año pasado coincidió en el Cadete con otra referencia de la cantera como Miguel Baeza. Se intercambiaban las bandas y causaban estragos en los entramados defensivos rivales. Los entrenadores que ha tenido saben que con su actitud va a conseguir lo que se propone, jugar en el primer equipo algún día. No se fija en sus estadísticas personales. Podría dedicarse únicamente a hacer diagonales y a acabar sus jugadas. Renuncia a ellos. A veces cede su flanco al lateral, en otras ejerce de extremo puro y gana la línea de fondo. Interpreta el partido con versatilidad y sin querer recurrir a lo individual.

Gelabert va a llegar muy lejos. Nuestra descubridora de talentos madridistas, Janaina lo tiene seguro. Su pensamiento está absorbido por el fútbol. En sus vacaciones o en su tiempo libre continúa practicando este deporte. Además, es un futbolista de equipo. Generoso en el esfuerzo y con muy dotado de dotes como la creatividad o la magia que las utiliza también para asistir a sus compañeros.

Obediente y sereno. Incorpora rápidamente las consignas de sus entrenadores. El año pasado llegaba procedente del Hércules y en apenas un mes se había erigido en uno de los baluartes del cadete.

Es tímido pero muy centrado. Tiende a relacionar las conversaciones con el fútbol. Está viviendo un sueño y todo su entorno lo sabe. Él lo aprovecha. Su padre también era futbolista y eso es clave. No le deja que se desoriente. Su madre y su abuela lo apoyan con devoción.

Y está habituado a la vida de futbolista desde niño. Nació en Palencia -sigue visitando su tierra siempre que pueda- pero de pequeño residió en Andalucía porque su padre jugó en Córdoba y en Sevilla. También ha vivido muchos años en Alicante, donde pasó por la cantera del Hércules. Está perfectamente familiarizado con los viajes y los cambios de residencia. Está preparado.

A nosotros nos corresponde disfrutar de su genialidad. Un futbolista con una impronta especial. Diferente. Con lustre. Hay que subrayar su nombre. Y en Palencia pueden ir preparándose, van a tener un deportista que les va a volver a poner en el escaparate.

 

Este perfil no podría haberse escrito sin el criterio fotográfico y cognitivo de Janaina Cejudo.

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