El vídeo: Cuando pequeños errores matan.

Con la necesidad de sumar después del varapalo moscovita, nos plantábamos en el WiZink frente a uno de los clásicos, de los míticos que caminan por Europa dando sustos, intimidando. Pese a que llevaban tiempo sin sumar en nuestra casa, siempre hay que tenerles en cuenta, y así lo demostraron.

Tanto nuestro mister, Pablo Laso, como Ioannis Sfairopoulos establecen una estrategia minuciosa y calculada jornada tras jornada. Estudiosos de cualquier pequeño detalle, conocedores del nivel de su oponente sabían que el choque podía romperse por algún resquicio, algún tesoro que había que conseguir encontrar allá donde estuviera.

La injusticia de ser el mejor

¿Quién sería capaz de cuestionar un partido de 26 puntos, 3 asistencias y 13 faltas recibidas? Lo que parece casi perfecto, con una valoración de 33, se hace insuficiente cuando tu nombre es Luka Doncic. Y es que es altamente injusto menospreciar una actuación de esta índole, pero “Golden Boy” tuvo varios fallos significativos. Puede que por la acumulación de minutos o por el castigo de una defensa helena muy agresiva pero altamente eficaz, nuestra joya tuvo un 50% desde la línea de personal, 5 de 10 con dos de ellos errados en la parte caliente del encuentro. Esto sumado al 1 de 6 en triples y al resbalón que nos hizo contener el aliento durante unos instantes en la dichosa última jugada donde buscábamos dejar la victoria en casa, nos lleva a poner un “pero” en la mochila de nuestro amado esloveno.

El capitán también se equivoca

Una de nuestras espadas más importantes, el que maneja el timón, el que tira del carro desde hace varias temporadas, el que anima a sus compañeros, el que sufre, el que entrena como el que más cada día en Valdebebas. Nuestro capitán. Felipe Reyes puso un granito de arena en el casillero griego para que el choque viajara al Pireo.

En el ecuador del último periodo y con marcador favorable 73-70 para nuestro Real, Vassilis Spanoulis, jefe de la tribu rojiblanca, cometió una falta antideportiva sobre Felipe Reyes, quien marró los dos tiros libres. La situación complicada vino tras esto, cuando en un acto instintivo totalmente, se dispuso a imitar a sus homólogos blancos del Santiago Bernabéu, dando una patada al balón, hecho que le llevó a recibir una falta técnica, con la cual Strelnieks sí acertaría con el Tiro Libre, para después en la posesión adquirida de dicha falta, Giorgios Printezis (26 de valoración casi sin fallo) sumaría un triple que desarbolaba la ventaja blanca además de infringir un duro golpe a nuestro equipo.

El factor T

En un encuentro duro, donde era complicado sobresalir, gracias a la defensa de Olympiakos, férrea y ordenada, Trey Thompkins fue el factor diferencial. Hubo partido en muchos momentos gracias a él y a su acierto desde la línea de 6.75. Únicamente, Taylor, Felipe y Luka consiguieron sumar desde esa distancia a los cinco que metió el norteamericano.

Con la defensa cerrada sobre nuestros postes, a la vista está dicho fundamento con los 2 puntos y 2 rebotes de Walter Tavares, quien tuvo que vivir en la periferia, lejos de su área habitual, o de los 6 puntos sumados por la dupla Reyes-Randolph desde la cercanías del aro griego. Ahí es donde Mister T mandó en el choque. Y es que fue esencial en muchos momentos para abrir el entramado del ejército de Vassilis y poner las bases para mantenernos en partido.

Rudy+Llull

Dos de nuestros jugadores más importantes estaban en el dique seco, una jornada más. Pero desde ahí también jugaron, también aportaron. Todos sabemos lo que nos pueden dar dentro de la cancha ambos y lo que le motivan los partidos de alta alcurnia.

Ya rememoramos tiempos pasados con el 23 recorriendo la pista de lado a lado como si de la moto más rápida se tratara, esquivando rivales a la velocidad de la luz, o metiendo esos triples que parecen no tener sentido pero que acaban martilleando la canasta rival. O por otro lado, cómo Rudy y sus fintas, hacen volar a su oponente para sellar un partido tan importante como el de hace varias jornadas frente a Baskonia.

Hoy se disfrazaron de otra figura distinta. Apoyando cada instante a sus compañeros e incluso incitando a la afición llevaron en volandas a jugadores y público para luchar por la victoria, demostrando que desde fuera también se juega.

 

Aún a pesar de las derrotas, qué mejor que redimirse la próxima jornada en el Palau Blaugrana, ante nuestro máximo rival. No hay mejor lugar, no hay mejor preludio. Queremos estar entre los cuatro primeros y así va a ser.

Hasta el Final, vamos Real.

 

RMBaloncesto 79 Olympiacos 80

Imagen : realmadrid.com

Autor: @hugales4JN

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