#OpinionRMB | Fe en los nuestros

1995. Yo tenía catorce años cuando vi por primera vez en mi vida al Real Madrid de Baloncesto levantar la copa de Europa. Por aquel entonces nuestra plantilla tenía nombres tan increíbles como Antúnez, Arlaukas, Sabonis (MVP de la competición)… y un tal Obradovic como entrenador. Llevábamos quince años sin conseguirlo. ¿Quién nos iba a decir en aquellos momentos que tardaríamos otros veinte años en conseguirlo.

Fue un gran momento que dudo que alguno de nosotros pueda olvidar: Felipe Reyes levantando el ansiado trofeo. Y no en un sitio cualquiera. En nuestra ciudad, en nuestro Palacio, en nuestro territorio. Aún se me pone la piel de gallina al recordar aquel grito de “En nuestra casa, con nuestra sangre”….

Esta vez no es en nuestra casa, pero tampoco han pasado quince ni veinte años. Han pasado solo tres años. Tres años en los que se ha luchado, se ha competido, se ha dejado el alma… Sé que habrá madridistas que protesten, que griten a los cuatro vientos que ha pasado demasiado tiempo, que se tenía que haber ganado en todas las ediciones anteriores (debe ser que no hay más equipos increíbles en la competición)…

Quizás yo sea un poco indulgente, quizás… Pero es que aún tengo presente toda esa época pre-Laso. Aquel deambular por el desierto (y no solo por el camino que teniamos que hacer para ir a la odiosa Caja Mágica) en el que, sinceramente, había partidos que daba pena verles jugar. Perdidos, sin rumbo fijo, sin ese sentimiento de equipo…

Nos han malacostumbrado. Y me temo que en unos años nos tocará aguantar a mucho listillo de memoria pez que no sepa valorar todo lo que estamos disfrutando y consiguiendo ahora. Porque, por desgracia, no siempre se puede estar a este maravilloso nivel.

Pero hoy no es momento de tristeza, ni muchísimo menos. Hoy es momento de esperanza, de sueños que están al alcance de nuestros dedos… Hoy nos toca hablar del deseo de traernos a casa la décima copa de Europa y seguir afianzando nuestra posición de REYES DE EUROPA (le pese a quien le pese).

Foto: MARCA

No os voy a hablar de estadísticas, ni del estado de nuestros rivales… Hay artículos muy buenos y compañeros que saben informaros mucho mejor que yo de esos temas. No. En mi pequeño artículo (gracias Madridista Real por dejar un hueco para esta loca del baloncesto) quiero dar las gracias a Laso y a toda la plantilla del Real Madrid de Baloncesto por devolvernos la ilusión, por volver a ponernos el corazón a mil por hora, por conseguir que el Palacio se ponga en pie, por hacernos vivir noches mágicas… Por hacernos sentir parte de un equipo.

Porque si algo caracteríza a este Madrid es eso… Que es un equipo. Claro que hay grandes figuras, claro que hay gente que destaca más que otros… Sería de necios negarlo. Pero a lo largo de esta temporada hemos visto brillar a todos (o a casi todos) en algún momento dado.

La temporada empezó de una manera desastrosa. Aquella imagen de Llull lesionándose en un partido amistoso de la selección nos dejó el corazón en un puño. Llull es nuestro símbolo, es madridismo en estado puro. Y así lo ha demostrado. Hemos podido ir viendo a través de las redes sociales toda su evolución, toda su lucha, toda su fuerza de voluntad y su energía para no rendirse, para volver aún más fuerte. ¡Y lo ha conseguido!

Pero no ha sido el único lesionado. Como decía Laso en el vestuario después de conseguir el paso a la F4, “nos ha pasado de todo” y lo hemos (lo han) superado. Ha habido momentos en los que mirabas al banquillo, veías el espacio que ocupan los lesionados y podías ver un quinteto titular de cualquier equipo de euroliga. Si de algo no nos deberíamos olvidar, pase lo que pase este fin de semana, es que lo que han conseguido es increíble. Cuando empezaron a caer las lesiones, muchos equipos rivales se frotaban las manos. Pero, volviendo a repetirme, la magia de este Real Madrid es que es un equipo. Y en los equipos, unos suplen las faltas de otros.

No nos engañemos: no va a ser fácil. El viernes, a las 21:00, nos tocará enfrentarnos al siempre temible CSKA Moscu. Un equipo que cuenta con alguien que conoce muy bien la mentalidad del Madrid y de Laso: Sergio Rodríguez. Chacho, que tantas alegrías y emociones nos ha regalado, puede volvernos locos en ese partido. Esperemos que la magia que solo él sabe darle a los partidos se vaya prontito a dormir el viernes. ¿Lo positivo? Que también nosotros le conocemos perfectamente, sabemos de sus virtudes y defectos, sabemos de sus momentos irregulares y sus precipitaciones… Si hay un equipo preparado para anular al Chacho, es el nuestro.

Chacho Rodríguez & Felipe Reyes | Foto: Capital Deporte

Y, sí, tenéis razón. El CSKA no es solo Chacho. Como el Madrid no es solo Llull. De Colo (no dudo que hará todo lo posible para estar en el partido), Hunter (otro viejo conocido del Real Madrid), Vorontsevich y Kurbanov (que ya saben lo que es levantar un par de veces la ansiada copa)… Y así con cada uno de ellos. Son un gran equipo. Pero la palabra miedo no debe existir en nuestro vocabulario; ni Reyes, ni Rudy, ni Carrol, ni Luka, ni Tavares, ni Facu, ni Randolph, ni Llull… Ninguno de nuestra plantilla tiene esa palabra en su vocabulario.

Pase lo que pase este fin de semana, podemos estar muy orgullosos de este equipo, de la temporada que han hecho a pesar de haber tenido que jugar con cartas no muy favorables; no voy a decir con malas cartas porque a pesar de los lesionados, tenemos la suerte de tener muy grandes jugadores que se merecen todo nuestro respeto.

Ahora solo nos toca disfrutar y seguir creyendo en este equipo que se ha ganado a pulso nuestra confianza. Y, pase lo que pase, en el próximo partido en el Palacio, yo me levantaré para aplaudirles y darles las gracias por hacernos soñar.

Texto: @MartaSebastian

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