#OpiniónReal | Zidane eleva el tono como lo haría cualquiera

A veces temo que Zidane se canse de lo que supone ser entrenador del Real Madrid en la actualidad. Después de asistir durante tantos meses a continuas faltas de equidad hacia el trabajo que realiza, su talante templado ha comenzado a tambalearse, lo justo y necesario, dicho sea de paso. Temo que se canse y prefiero que reaccione antes. Quizá sus respuestas en la rueda de prensa de ayer sean prueba diáfana de “la reacción” que anhelo como prevención a su marcha.

Día sí y día también Zidane comprueba que sus éxitos resultan cuestionados o puestos en solfa. Un entrenador que ha contribuido con su dirección a situar al Madrid en el auténtico empíreo, se debe aturdir con el ruido que le llega de fuera sin visos de remitir.

Antes de ocupar el puesto actual Zidane no podía calibrar con exactitud lo que le esperaba. Desde el primer momento el héroe de Glasgow adoptó una posición divergente a la de Mourinho. Afabilidad, paciencia, elegancia o mansedumbre han sido algunas de sus virtudes. Centrado en sus jugadores, sin ninguna voluntad de entrar en polémicas o de crear discordia. Pese a ello, el menoscabo hacia su figura ha sido constante. ¿No se decía que el problema de Mou eran las formas? ¿Con las formas antitéticas no se ganaría el entrenador más respeto?

Zidane ha convivido en su trayectoria deportiva con la exigencia, la presión, el desgaste físico y/o mental; y todas aquellas cuestiones relativas a formar parte de un equipo grande. Pero la desconsideración constante le debe resultar novedosa.

Cualquier entrenador que ocupara su puesto se encontraría con lo mismo. Ejercer de entrenador del Madrid es un oficio sinuoso en estos momentos.

Ya no solo se debe competir. Ya no solo se debe ganar, sino que posteriormente se debe reivindicar el valor o la justicia de esa victoria. Se antoja agotador.

Zidane ha acabado por elevar la voz. Seguro que no lo hace ni en su nombre, sino en el de sus jugadores. Cuando se alude a que el Madrid “gana de forma ilegal” además de faltar a la verdad, se está ofendiendo a un grupo de jugadores sobre los que descansan las ilusiones de tantos madridistas. Hacerles inmerecedores de los éxitos que consiguen es algo más que irreverencia o descortesía, casi es pura inhumanidad.

Zidane ha tardado en saltar, pero lo ha hecho, su compromiso con el trabajo de sus jugadores es el propio de quien conoce de cerca lo que cuesta ganar como para que lo trivialicen.

Zidane, resiste. El madridismo sí valora vuestra labor.

 

Texto: @DBenavidesMReal

Foto: El Periódico

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *