#LaBoticaMadridista | Viudas guardianescas

Tras varios años por twitter y observando un poco los “personajes” que habitamos dicha red y que encarnamos al madridismo, los que más me llaman la atención son los denominados viudas. Las viudas son aquellos madridistas que lloran la marcha de su jugador favorito y se pasan la temporada más pendientes de lo que hacen dichos jugadores que del propio Real Madrid. Encontramos viudas de Cristiano, de James, de Morata e incluso, las más recientes, de Raúl de Tomás.

Pero dichas viudas tienen una característica en común. Son como el Guadiana. Aparecen y desaparecen en función de cómo le vaya a su ídolo y también de cómo le vaya al Real Madrid durante la temporada. Así, cuando el equipo blanco arrasa a la Roma y Cristiano es expulsado con la Juve o no marca durante tres partidos, nada se sabe de ellos; están escondidos, agazapados. Pero están ahí, esperando su momento, y en cuanto viene una mala racha madridista o cuando empiezan a hacer goles en sus nuevos equipos, saltan como guepardo a su presa. Sus tuits invaden las redes y no queda ser humano en el mundo sin enterarse de que Morata, por fin, ha marcado un gol tras sesenta y siete partidos sin ver puerta.

Tampoco nos engañemos, estas viudas no siempre fueron fieles seguidores de su ahora añorado jugador. Cuando estaban en el Real Madrid también les dedicaban tuits y vídeos, pero muy alejados del cariño que ahora le profesan. Incluso llegaban a mofarse de ellos o a pedir su venta más pronto que tarde. El caso extremo, incluso hilarante, que últimamente hemos visto ha sido el de Raúl de Tomás, que en verano había que sacarlo cuanto antes de la plantilla porque su nivel era digno de regional, pero bastaron un par de goles del jugador del Rayo Vallecano para que las plañideras empezaran su función.

Me pregunto cómo pueden disfrutar así del Real Madrid, más pendientes de otras cosas y aprovechando la mínima ocasión para poner de manifiesto su viudedad. Debe ser cosa de los nuevos tiempos, donde parte de los madridistas se han convertido en “jugadoristas”. Yo no me voy a atrever a juzgar eso, siempre he dicho que cada cual viva su madridismo como mejor lo entienda y como le apetezca. Pero no deja de chocarme.

Afortunadamente, todos estos años en los que los llantos por jugadores que se marchaban inundaban el mundo madridista, el equipo fue enterrando estas lágrimas en copas de Europa y puñados de títulos. Y mientras, esos futbolistas que decidieron, por unos u otros motivos, abandonar el club de Chamartín, veían por la tele como una y otra vez sus antiguos compañeros iban a Cibeles.

Texto: José Valenzuela

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