#LaBoticaMadridista | Un barco a la deriva

Acabamos de empezar octubre y el Real Madrid parece sumido en una profunda crisis. Jugadores fuera de forma, un juego cada vez más pobre y un entrenador que parece no saber cómo enderezar el rumbo de la nave blanca, quizás demasiado entregado a las jerarquías. El aficionado madridista empieza a ver en dicha situación lo que se vivió hace tres años con Rafa Benítez, y que acabó como acabó. Seguramente merecería un debate más profundo, pero yo creo que son notables las diferencias con aquella situación que derivó en la llegada de Zidane al banquillo.

Desde el pasado sábado hemos podido leer varios análisis de los posibles problemas que nos han llevado a la actual tesitura. Unos apuntan al palco, otros al banquillo (no sólo al entrenador, sino los recursos de los que este dispone) y otros al terreno de juego. Algunos directamente hacen un combo de todo ello. Y en mayor o menor medida, seguramente todos tengan su parte de razón. Una crisis de estas no es sólo responsabilidad de una persona ni se produce por una sola causa. Esta es una cuestión en la que cada cual debe responder de su parte alícuota.

Pero no creo que sea momento de meterle fuego a todo y de ir con antorchas al Santiago Bernabéu. Cuando la tormenta arrecia y el barco amenaza con partirse en dos e irse al fondo del océano, es cuando hay que mantenerse fuertes, sujetar bien las velas y amarrar bien todos los cabos. El barco se tambaleará y habrá incluso quien salte de él, pero estos jugadores no merecen eso, más bien al contrario, han demostrado de sobra que se puede confiar en ellos y que suelen salir de estos agujeros. Porque el Madrid siempre vuelve, se suele decir, y no son palabras huecas. Este equipo nos ha dado las mayores alegrías que la mayor parte de madridistas hemos vivido jamás.

No se trata de no criticar ni de ponerse una venda en los ojos. Al contrario, hay mucho trabajo por hacer y muchas soluciones que aportar que no están en manos del aficionado. Pero en octubre no se puede hacer cenizas un proyecto que acaba de comenzar. Toda nuestra frustración y nuestra rabia deberíamos canalizarla en apoyar al equipo más que nunca, es muy fácil luego ir a Cibeles en mayo. Lopetegui tendrá que aprovechar mejor la plantilla que tiene, deberá introducir variantes en el juego; los jugadores deberán olvidarse de lo conseguido hasta ahora; y en la directiva tendrán que valorar que igual con lo que hay, no llegamos. Pero no vamos a ayudar a todo eso si pretendemos convertirlo todo en un terremoto continuo. Y, sinceramente, tampoco va a servir para nada. Sin embargo, respaldar a un equipo y unos jugadores que lo están pasando mal, quizás sí sea el primer paso para que ese barco acabe llegando a buen puerto. Yo no me bajo. ¿Y tú?

Texto: José Valenzuela

Foto: Antena2

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