La previa de @DbenavidesMReal: Esperanza y unión en el madridismo.

Parece incontestable que el partido de esta noche despierte unas expectativas impropias de unos octavos de final. La enjundia del adversario, la posibilidad de colonizar la principal competición por tercera vez consecutiva y la necesidad de paliar el desencanto liguero/copero hacen que el encuentro ante el PSG alcance una magnitud comparable a la de una final.

Seguramente hoy se vivirá un partido para guardar grabado a modo de reliquia, cuyo futuro visionado permitirá imbuir a las futuras generaciones de algunas respuestas sobre lo que es el madridismo. El coraje, la garra, la convicción en la victoria, el aliento del público en una gran noche europea y el espíritu de consentimiento y respeto hacia sus jugadores llevará a todos los nuestros a ofrecer un rendimiento caracterizado por el primor, independientemente de su estado de forma o de las prestaciones que hayan ofrecido en días anteriores.

Estos futbolistas se vuelven vesánicos, se encorajinan y llegan a lo sublime cuando se les considera no favoritos; cuando afrontan una reválida europea y cuando parece que están en una situación extrema, al borde de precipitarse a una sima.

Todos los síntomas positivos se acentúan con la envidiable disposición de los aficionados que llenarán el Bernabéu. Pese a la anómala temporada -alejados de forma inexplicable de la cabeza en la liga- ningún madridista abdica antes de tiempo. Quizá en determinados momentos de tremendismo, vehemencia o acaloramiento, algunos han negado las posibilidades de clasificación de los de Zidane. Lo revelan con la boca pequeña. Son meras palabras enunciadas hace días. Según se aproxima la fecha el pálpito se torna muy distinto. La llama que crepita en el interior de todos ellos es desbordante, todavía más después de los síntomas de mejora desprendidos ante la Real Sociedad. Quien más quien menos, empieza a calibrar la posibilidad de vivir otra mágica noche. Somos el Real Madrid. Somos los Campeones de Europa.

Se puede verificar el estado de ánimo que describo. Las entradas están totalmente agotadas. La demanda no ha podido satisfacerse de ninguna manera. Un día laborable no ha disuadido al gentío. Los jugadores van a sentir un gran respaldo en su estadio porque, como digo, el madridismo ha vivido esta historia en infinidad de ocasiones.

Del partido ante la Real Sociedad podemos extraer dos conclusiones. Los jugadores parecen haber resurgido en ritmo y precisión. El vestuario presenta las dosis necesarias de compañerismo y solidaridad. El gesto de Cristiano de reprobar a los que sienten fijación por Benzema es de una oportunidad vital, llega en el momento idóneo. Cristiano sabe que para librar batalla contra los parisinos precisa de todos; incluso de los que parece que no están, él los espera. Y Cristiano es sabio. Está avezado a socorrernos en momentos críticos. Ante el Wolsfurgo en 2016, por ejemplo.

Cierta parte del público tiene esa tendencia rara y perturbadora. Pitan cuando no toca. De tocar alguna vez, nunca debería ser en el lapso de 90 minutos. Mas Cristiano ha indicado el camino. Nada de generar dudas. El empeño debe ser común. Que el PSG decaiga.

Son 180 minutos de batalla. Nada va a quedar resuelto antes para bien o para mal. Y en los 90 próximos minutos se puede coger la delantera. Clave será insuflar ánimo, aportar confianza y no dejar de entonar todos los sonidos necesarios para encoger a los parisinos. El sorteo ha afligido a los de Emery. Y se temen que una vez más se repita la historia.

El madridismo está esperanzado. Y en el ambiente del Bernabéu se demostrará.

 

Autor: @DbenavidesMReal

Imagen: @GradaFansRMCF

 

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