La opinión de @DbenavidesMReal : Cristiano Ronaldo no sabe lo que es borrarse.

Ipurua ha sido la sede de un partido áspero. Después de superar de forma magistral al PSG tocaba regresar a la competición inhóspita por antonomasia, la liga española. Un torneo donde la desventaja desmotiva incluso a los madridistas más militantes. La tercera posición es una plaza lúgubre, que no llena a un aficionado madridista que acaba de deleitarse con la exhibición en París.

El campo no se presta para el virtuosismo. El adversario, con una moral inexpugnable, pretende ahondar en la incomodidad propia a unos jugadores que otean el título liguero desde la lejanía. Juego duro del conjunto armero. Recurren a las faltas por defecto. No se vienen abajo en ningún momento. Incansables, constantes, con descaro. Son conscientes de que algún jugador del Real Madrid, de forma casi natural, ha podido quedarse mentalmente en París, atribulado por el éxito, y anhelando partidos colosales que determinen títulos y celebraciones.

El partido en sí no presentaba mucho estímulo. Pese a la tenacidad de Zidane, es difícil que los jugadores vean a día de hoy la liga como una opción verosímil. Eso puede provocar que casi de forma inconsciente se opte por reservar energías. Por encoger el pie si el rival recrudece sus acciones y se recrea en la dureza.

En el fútbol existen muchos casos de futbolistas geniales que han decidido esconderse en partidos de poco fuste. Especialmente cuando hay otros compromisos más sugestivos en el futuro. Con cualquier pretexto el jugador puede aducir que no está en condiciones y así eludir un enfrentamiento hostil, en el que toca bajar al barro.

En el argot, especialmente los mejores jugadores suelen bifurcar los partidos importantes de los que no lo son. En cambio, desde hace años hay un futbolista que fija el contrapunto, un jugador que jamás se borra y que pasará a la posteridad como el mejor finalizador de todos los tiempos: Cristiano Ronaldo.

Muchos se afanan en hallar dobleces a un jugador que representa la profesionalidad perfecta. Se pretende rebajar su aptitud para pulverizar todos los registros, con el pretexto de que muchos son intrascendentes o contra conjuntos débiles. En cambio, la propia crítica lleva inherente la principal virtud de Cristiano, siempre está dispuesto a competir. Imprime a cada acción entrega, voluntad. Para el portugués no existen entrenamientos, ni amistosos ni partidos incómodos. Se ofrecerá siempre para jugar. Se fajará ante cualquier adversario por duro que éste sea.

Después de abortar las esperanzas de los parisinos, lejos de caer narcotizado en la euforia, disputa el siguiente encuentro con la misma intensidad. Casi lo resuelve por sí mismo. Inapelable. El Éibar ha envidiado al Espanyol en el día de hoy. Sin Cristiano es probable que el Madrid se hubiera dejado puntos. Cristiano representa al jugador ideal para un técnico, juega con las mismas ganas ante el PSG que ante el Éibar. Un caso único atípico viniendo de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.

@DbenavidesMReal

Imagen: realmadrid.com

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