La opinión de @DbenavidesMReal: Bale e Isco están con nosotros

En los últimos años se ha generalizado la tendencia de individualizar en exceso, de llamar la atención sobre el futuro de determinados jugadores, cuando la temporada está todavía lejos de declinar. El aficionado cae en el error de dejarse arrastrar por la corriente, y de creer que esos jugadores no dan la auténtica medida de sus posibilidades porque se han enterado de que no continuarán en la institución.

Los futbolistas a los que aludimos despiertan emociones encontradas. Por un lado, cuentan con un ejército de incondicionales que los defienden, los consideran mártires y no tienen reparo en reprochar a Zidane por el agravio de mostrarles la puerta de salida, mientras otros perfiles menos aptos sí que gozan de la anuencia del francés.

Por otro lado, también consta un grupo de detractores que, hartos de leer sobre el maltrato que recibe el futbolista en cuestión, tienden a exagerar cualquier detalle o aspaviento que parezca avalar la contrariedad del futbolista con su situación en el equipo.

Estos dos grupos participan activamente en las especulaciones. Unos se lamentan por la pérdida irreversible de una pieza fundamental. Los otros, responden tratando de resarcir al resto de jugadores que conforman el vestuario, y reprobando la supuesta negativa actitud del futbolista.

Es este contexto proliferan los especialistas en lenguaje corporal. El rictus que pueda esbozar el jugador se tiene muy en cuenta; es casi una prueba irrefutable.

Hay muchos casos para ilustrar la realidad que describo. Isco es un nombre propio. Desde hace años se viene manteniendo que no iba a renovar; y que su destino sería el eterno rival. Con gran naturalidad se viene aludiendo al injusto reparto de minutos que ha recibido con casi cualquier técnico en el Real Madrid. Esta temporada no es una excepción, y se ha recrudecido últimamente, cuando está atravesando un pequeño bache en lo deportivo.

Quizá el caso de Isco sea el más paradigmático, pero no el único. A estas alturas de la pasada temporada Isco era asociado con el Barcelona, y Bale con el Manchester United. Esas divagaciones arraigaban entre parte de la afición madridista. Este año Bale también es objeto de despedida. Se considera que el galés está al margen de los compañeros, y que no continuará.

Para mí es una gran noticia que Bale haya adquirido continuidad en su salud, aunque es cierto que en los últimos partidos ha perdido algo de importancia. El caso es que se da por sentenciada su salida.

Así que iniciamos el mes de marzo con una particular escisión en la plantilla; que se resume en que ciertos jugadores ya no van a aportar apenas, porque son conocedores de que el club no cuenta con ellos para la 2018/2019.

Me temo que una vez más, la osadía de tantos no se corresponderá con la realidad. Hasta finales del mes de mayo no se tendrá perfilado el capítulo de bajas. Para entonces, confiamos en poder cumplir el sueño de llegar a otra final de Champions.

Para cumplir ese esperanzador objetivo la participación de Isco y de Bale se me antoja necesaria. Son dos recursos más, que suman, cada uno a su forma. Solo espero que se les pueda recuperar cuanto antes en el plano mental, y que sean ambos ese factor sorpresa -tanto para incondicionales como para detractores- que nos aproxime a Kiev.

Texto: @DbenavidesMReal

Foto: AS.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *