#JuegasEnVerso | Orgullo y vergüenza

Orgullo y vergüenza fue lo que sentí cuando escuché a los capitanes de la Liga española, reclamar sus derechos que todo trabajador tiene en este país. Orgullo, por defender la no deformación de una Liga que a todos nos representa. Vergüenza, por olvidar que para reclamar los derechos de una liga, antes debes tener respeto por las dificultades que ese mismo país tiene. Ver a ricos asalariados con indumentaria de playa fue de todo menos opresor. Y es que como dijo aquel:

-“Las injusticias son injustas, hasta que alguien más desfavorecido que tú se sienta a tu lado”.

Capitanes reclamando
la pernocta de la dote,
estafados nos sentimos
los esclavos de rebote.

Millonarios sindicales,
caprichosos de Madoz,
Mendizábal se avergüenza
de la prole Louis Vuitton.

Sergio Ramos en bermudas,
en camisa de satén,
cocodrilos para el pueblo,
Lamborghinis para usted.

 

Orgullo hacia los capitanes, por negarse a trabajar a miles de kilómetros de sus esposas e hijos, alterando con ello el lógico desarrollo profesional de sus carreras como futbolistas. Vergüenza, por mirar hacia otro lado cual fariseo, cuando su cada vez más empobrecida afición tiene que comprar camisetas, entradas y abonos de su equipo cada vez más caros.

-“Si la plebe es la que nos pagan los sueldos, no hagamos pensar a la plebe…”.

La hoz se viste de Prada,
martillo olor a Chanel,
mi hijo rompe la hucha,
su sombra pisa a sus pies.

Entradas que ahogan la vida,
el costo lo paga el cantar,
cantar de grada exprimida,
el zumo se vuelve mortal.

Senil bandera de equipo,
familia maíz sin ramal,
La Liga vende lo verde,
al sueño de Trump y Qatar.

Jornales mensuales de mil euros de media entre nuestra afición, y camisetas de nuestros equipos a más de 100 euros la unidad. Eso quiere decir, que cada camiseta de nuestro equipo cuesta el 10% del sueldo mensual de cualquier mileurista de nuestro país. Y todavía nos preguntamos, la razón por la cual hay cada vez más camisetas no oficiales en las calles de nuestra ciudad. Por eso yo me cuestiono:

-“¿Se compraría Piqué (por ejemplo) una camiseta del Barça que costara el 10% de su salario mensual?”

Por ello, si los capitanes de nuestro fútbol pretenden aleccionar (con razón o sin razón) a Javier Tebas sobre cómo debe llevar el fútbol español, antes éstos deben mirarse en nuestro charcos hechos espejos, para ver y comprender que sus faraónicos sueldos dependen exclusivamente de aquel amor que los aficionados desde todos los rincones del mundo sentimos por nuestro equipo del alma.

-“Deja de sacar leche de mis ubres”.- Le dijo una vaca a su ganadero un día.

Éste, sin inmutarse, no hizo otra cosa más que coger uno de los espejos que tenía en casa, colgandolo frente a la vaca y diciéndole con voz tenue:

-“Este espejo, querida amiga, es para que nunca olvides quién eres y cómo debes comportarte en la vida”.

Antonio Carrasco Martín.

News Reporter
Colaborador de #MadridistaReal

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