Guti, un genio con luces y sombras

La zurda de oro, la calma con los pies, la magia de crear espacios imposibles… ese era José Maria Gutiérrez “Guti”. Inició su trayectoria, en el club de su vida, con tan sólo 9 años y acabó convirtiéndose en uno de los futbolistas más talentosos de la Fábrica. Su alocada cabeza le permitía inventar jugadas que para la gran mayoría eran inimaginables. Con su dorsal “14” a la espalda fue capaz de crear un estilo propio, con el que consiguió generar la admiración en muchos seguidores, a la par que odio en otros tantos. 

Su debut llegó con Jorge Valdano en la temporada 1995-1996 ante el Sevilla FC. Desde entonces ha formado parte del primer equipo durante 15 años, los cuales han estado marcados por las luces y sombras que ha ido dejando con el paso de las temporadas. Guti era jugador que sacaba lo mejor y lo peor de sí mismo, una mezcla entre ángel y demonio. Era capaz de salir al terreno de juego en el minuto 60, tomar las riendas de un equipo desenchufado y volver a engancharlo al encuentro. Sin embargo, otras veces sabíamos que estaba jugando de titular, porque veíamos su camiseta en el centro del campo, porque lo que era participar en el juego, no lo estaba llevando a cabo. Probablemente esta fuese unas de las razones por las que mantuvo una relación de amor-odio con la afición del Bernabéu. Y es que sorprendía bastante que un jugador con tanto carácter, con tanto sentimiento dentro del campo, consiguiera desaparecer en, alguna que otra, noche épica. ¿Qué si se acobardaba? No creo que sea la palabra correcta, sino que más bien su irregularidad en muchos momentos no le permitía estar al máximo nivel. Guti siempre ha estado en el punto de mira debido a sus famosas salidas, a las distracciones en su vida personal, además de no haber contado con la suficiente confianza de los entrenadores como le ocurría con Benjamin Toshack. 

Durante los cuatro primeros años, Guti apenas contaba con minutos, siendo más veces titular en banquillo que en el once. Pero su situación cambia a raíz de la llegada de Vicente del Bosque como técnico del primer equipo (1999 – 2000). Sus actuaciones durante los encuentros dejaban rastros de una calidad que hasta el momento había sido desaprovechada. Fue entonces cuando empezó a conseguir más minutos, a tener un papel determinante dentro del equipo y como consecuencia, consiguió la titularidad. 

Foto: Real Madrid

En la siguiente temporada ya se había ganado un puesto dentro del 11 inicial. La lesión de Fernando Morientes obligaron a Vicente del Bosque a usarlo como delantero en el ataque blanco. El resultado fueron 14 goles en la competición doméstica, que ayudaron a conseguir el vigésimoctavo título de Liga,  y 4 tantos en Champions. Creo que demuestra que el madrileño no era un jugador cualquiera. Su versatilidad le convertían en un pilar básico dentro del equipo: lo mismo conseguía crear un pase imposible con su zurda, que se transformaba para convertirse en uno de los jugadores más temido a la hora de iniciar un contragolpe.

Las llegadas de galácticos como Zinedine Zidane en 2001 y, más tarde, la de David Beckham en 2003, no sólo le llevan de vuelta al banquillo, sino que le hicieron plantearse si realmente su futuro seguía estando en Madrid. Con Fabio Capello volvería a convertirse en el cerebro del equipo, a aportar su brillante visión del juego que permitía desatascar los encuentros más complicados. En la temporada 2007-2008, época en la que Bernd Schuster estaba al frente del banquillo, se convirtió en el máximo asistente de la Liga. Guti ha vivido los momentos más memorables de la historia del club, como ocurrió en la temporada 2008-2009 cuando consiguió meter el gol 5.000 del Real Madrid en Liga.

En el 2009-2010, días antes del partido contra el FC Barcelona, el jugador anuncia que esa sería su última temporada defendiendo la camiseta blanca. Las lesiones, no le dejaron jugar a ese nivel que venía arrastrando desde el año anterior. Finalmente, consiguió ganarse el respeto de una afición que no durante todos esos años, no dudó en mostrar su descontento con algunas de las actitudes problemáticas que dejaba el jugador. Como último regalo dejó un taconazo en Riazor, el apodado “tacón de Dios” por el diario Marca, que se convirtió en una de las joyas futbolísticas más recordadas a lo largo de su trayectoria deportiva (por no decir la que más). Tras 542 partidos y 77 goles, era momento de poner fin a una época. El resultado fue 5 Ligas, 3 Copas de Europa, 4 Supercopas de España, 2 Copas Intercontinentales y 1 Supercopa de Europa. 

En 2010 decide formar parte del Beşiktaş J. K., donde apenas 2 años después decidiría poner punto y final a su carrera deportiva. En 2013 volvió a su casa, al Real Madrid, esta vez para convertirse en segundo entrenador del Alevín A y, posteriormente en técnico del Juvenil A. Varias veces ha sonado su nombre para dirigir el banquillo del primer equipo. Su opción contaba con varios puntos a favor: es un ex jugador que conoce a la perfección lo que significa jugar en el Real Madrid, además de mantener una buena relación con muchos de los jugadores que integran la actual plantilla. Pese a ello, la inexperiencia de dirigir a un equipo de élite le quitó dicha posibilidad. En la actualidad, forma parte del cuerpo técnico del Beşiktaş J. K. , como segundo entrenador. No obstante, siempre que puede no duda en volver a su estadio, al Santiago Bernabéu, para jugar el Corazón Classic Match y regalar nuevamente, destellos de la magia que le llevaron a convertirse en un referente del madridismo.

A día hoy, apenas existen pocos jugadores capaces de dar un pase que deja a un compañero solo ante el portero o de dar una asistencia de tacón. Esto era Guti. Calidad y carácter. Puede caerte mejor o peor. Puedes ser de aquellos que veneran a Guti de por vida, o de los que prefieren no mencionarlo. Pero si de lo que se trata es de hablar de él como jugador de fútbol, no se puede dudar que cuando veías un partido suyo, el espectáculo estaba garantizado. Nos quejamos cuando vemos a jugadores que profesan amor eterno por el club de su vida, pero en cuanto le ponen fajo de billetes encima de la mesa ni se lo piensan, salen corriendo y si te he visto no me acuerdo. Creo que por ello deberíamos valorar a jugadores como Guti, toda una vida ligada a un mismo escudo, a unos mismo colores, a los del Real Madrid.

News Reporter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *