#CartasAztecas | Naming Rights, en contexto

Con la remodelación del Estadio Santiago Bernabéu, el patrocinio del nombre de un estadio, o los “Naming Rights”, han sonado en el diario del madridista promedio. Es importante entender el contexto histórico y actual de los mismos en los modelos de ingresos de las entidades deportivas o de espectáculos actuales. Éste artículo es para contextualizar ésta tendencia, para poder entender los planes del Real Madrid (y otras entidades, como el Atlético de Madrid con el Wanda Metropolitano).

El contexto y la coyuntura son claros: la vía del “Naming Rights” es una fuente de ingresos por patrocinio para los clubes que les permite generar mejores experiencias a sus aficionados (mejores estadios y mejores presupuestos).

 

Breve Historia

El que los estadios se llamen como una empresa no es algo nuevo, el mítico estadio de los Medias Rojas de Boston, de Béisbol, Fenway Park, se llama así porque a principios del siglo XX, así se llamaba la empresa de bienes raíces que era propiedad del dueño del equipo. Otro parque de pelota mítico, el Wrigley Field, en Chicago, se llama por el apellido del en ése entonces propietario y dueño también de la empresa fabricante de gomas de mascar. En 1955, la cervecera (dueña de Budweiser) Anheuser-Busch, dueña de los Cardenales de San Luis, quiso nombrar su estadio, pero la Liga no permitió que un estadio se llamara como una cerveza, aunque les dio luz verde para ponerle el apellido de la familia, Busch, y al menos, parcialmente se representó su marca.

 

El Modelo Premier

En la Liga Premier inglesa, de los 20 equipos que la disputan, 10 juegan en inmuebles que tienen 20 años o menos, y de esa cantidad, 7 tienen nombres de patrocinadores. El estadio del West Ham, donde se jugaron los juegos olímpicos de 2012, está en búsqueda de patrocinio actualmente (Julio 2018).

 

Cuando sale el tiro por la culata

Los Astros de Houston aprendieron una dolorosa lección cuando su “Sponsor” de estadio les resultó un dolor de muelas para su marca e imagen. En 1999, felizmente anunciaron un, en ése entonces, imponente convenio de cien millones de dólares con Enron, el gigante energético. Incluso su CEO, el hoy denostado y repudiado Ken Lay, hizo el lanzamiento inicial. Tras el escándalo de corrupción de Enron, los Astros recuperaron el nombre de su estadio tras pagar 2.8 millones, y revendieron los derechos a Minute Maid. La marca patrocinadora, traslada los valores que proyecta al inmueble que le presta el nombre. Los clubes deben tener cuidado de seleccionar empresas con las que compartan principios y valores. Empresas que contaminen más de la cuenta, que tengan problemas financieros, que ocasionen maltrato animal o estén metidos en temas polémicos, no son buenos candidatos a la larga a ser Sponsors de nombre, ya que, independientemente del dinero, trasladan el equipaje al estadio (y equipo) con quien se les asocie.

 

Los convenios más importantes

Farmer´s Insurance Group firmó un convenio de 700 millones de dólares para nombrar el aún no existente estadio de NFL de la ciudad de Los Ángeles, mismo que será el convenio más grande en la historia de los “Namig Rights”. De los estadios actuales, éstos son los contratos más grandes:

+ En dólares canadienses, el resto está en dólares americanos.

++ En millones.

(Fuente: SBJ Research)

 

Texto: Charly Rogenhofer (@Charly_R_Yamin)

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